Aunque van a necesitar algo más que los cuatro minutos que indica el título para verla en su totalidad, la cinta alemana Cuatro Minutos, del dibujante, periodista y profesor alemán Chris Kraus, ofrece una conmovedora historia de cárcel, pero no de aquellas más típicamente yankees en las que los presos se encuentran en el comedor o en el patio de recreación y se dan para que tengan y todo el argumento versa sobre ello, sino que esta propuesta explora, por supuesto, el drama que ya es pasar tan solo un minuto encerrado en prisión, pero también ofrece un costado sensible del mismo.
Jenny (Anna Herzsprung), es una joven de 20 años que en vez de estar abriéndose camino en la vida ya sea estudiando o trabajando, pasa sus días en la cárcel y también vive presa de una conducta absolutamente violenta y a pesar que la manera de Jenny causa temor a su alrededor y a su paso, encontrará en Frau Traude (Monica Bleibtreu) una fina y veterana instructora de piano, la escapatoria a tanta violencia.

Es que Traude logrará lo que nadie pudo, calmar la agresividad sin límites de esta joven descubriéndole un talento innato para la interpretación de las más complicadas partituras de Mozart, Beethoven y Schumann, que la plasticidad y el oído de Jenny permiten que hasta las toque de espaldas. En tanto, un trágico episodio que la profesora de piano padeció cuando se desempeñaba como enfermera de un campo de concentración durante la segunda guerra mundial y no logra olvidar, será el motor que la impulsará a promover a esta joven en una importante competencia juvenil de piano.
Sin dudas, el escenario carcelario de fondo ayuda a incrementar la tensión que ya de por sí tiene el relato, por eso, aquellos que piensen encontrarse con la típica historia de cárcel que les comenté al principio, por favor, abstenerse, porque la cosa viene por otro lado.
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